martes, 3 de enero de 2017

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia

Se dice que sólo cuatro pedagogos del siglo XX revolucionarion la crianza de los niños. Son el americano John Dewey, el alemán Georg Kerschensteiner, la italiana Maria Montessori y el pedagogo de la entonces Union Soviética, Antón Makarénko.
María Montessori redactó cortos "mandamientos-recordatorio" para los padres de familia. Son sencillos, pero si lo piensas un poco más a fondo, en cada uno de ellos hay gran sabiduría en sólo algúnas palabras.

  1. Los niños aprenden de lo que los rodea.
  2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar. 
  4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa
  9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo
  12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar  amor en el mundo.
  13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está
  14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo
  15. Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario
  16. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante
  17. Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba
  18. Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en tí

martes, 27 de diciembre de 2016

Tierra, techo y trabajo. Los empobrecidos son los protagonistas

El 22 de diciembre en la Casa de Cultura y Solidaridad de Valladolid tuvimos una charla sobre el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, celebrado en el mes de noviembre en Roma.
El Encuentro Mundial de Movimientos Populares es un espacio de hermandad entre las organizaciones de base de los cinco continentes, una plataforma construida por diversos movimientos populares en torno a la invitación de Francisco a que los pobres y los pueblos organizados no se resignen y sean protagonistas del (proceso de) cambio. El primer encuentro tuvo lugar en octubre de 2014.
Los empobrecidos no solo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella, quieren ser los protagonistas. El Papa les recuerda constantemente que en sus manos esta el futuro de la humanidad.
Tierra, techo y trabajo para todos, esos fueron los temas que centraron el encuentro. Un encuentro para seguir caminando para que los empobrecidos sean uno.
«Quien ve los ojos de los niños que encontramos en los campos de refugiados es capaz de reconocer de inmediato, en su totalidad, la “bancarrota” de la humanidad». Son palabras del Arzobispo Hieronymus de Grecia durante su visita, junto al Papa Francisco, al campo de refugiados de Moria. Unas palabras que el mismo Francisco recordó pasado fin de semana durante la clausura del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares celebrado en Roma.
Aquí podéis escuchar las palabras del Papa Francisco en el discurso final.
Desde aquí alentamos a que todos los documentos de estos encuentros sean publicados para dar a conocer estos trabajos de los empobrecidos junto a los discursos del Papa

miércoles, 21 de diciembre de 2016

La Ley de la Dependencia: el ejemplo más cruel del feminismo para ricas

La cordobesa Manoli Gutiérrez tiene 58 años y se levanta cada mañana para cumplir con una jornada laboral de cinco horas, con un sueldo de 540 euros al mes que no la saca de las estadísticas de la pobreza. De 9 a 10 de la mañana va a una casa a cuidar a un anciano. Lo levanta de la cama, lo asea, lo prepara, le da el desayuno y le suministra su dosis diaria de medicación. Una vez que el anciano está ya atendido, Manoli deja preparadas las cosas para luego, cuando vuelva a mediodía, tardar menos en preparar la comida.
Todo eso en una hora, aunque Manoli está entre 15 y 20 minutos más cada día en esa casa porque si no el abuelo se quedaría desatendido. Y ella, por encima de todo, siente un profundo cariño por sus usuarios. A las 10.20 horas, Manoli sale pitando de la primera casa para dirigirse a otra que está alejada y para la que tiene diez minutos de reloj para llegar. No llega a tiempo ni volando.
Rezando para que los semáforos le pillen en verde, llega con la lengua fuera, sudando y pensando que le van a reñir por llegar tarde. Pasado el trámite de entrada, Manoli comienza nuevamente la tarea a toda velocidad: limpia la casa, desde los baños hasta la sala de estar, elabora la comida y asea a la anciana, una señora en silla de ruedas considerada gran dependiente.
Ya son las 12.50 horas y Manoli mira el reloj. En pocos minutos tiene que volver a casa del primer usuario al que le ha dejado la comida medio preparada. Ahora tiene que terminarla y ayudarle a comer, dada su poca autonomía personal.
Son las 14 horas de un día cualquiera de Manoli. Ya ha terminado la jornada de la mañana, pero por la tarde tiene que volver a las 18 horas para, durante otra  hora más, volver a hacer tareas similiares a las que ha realizado por la mañana.  Un día entero para echar cinco horas, para ganar 540 euros al mes, 4,90 euros por hora, y para ser usuaria de Servicios Sociales incluso con un trabajo.
Manoli está divorciada, fruto de una relación de terror de violencia de género que la machacó en vida durante 30 años de su vida. Padece fibromialgia, una enfermedad paralizante muy relacionada con estados depresivos con la que le duele todo su cuerpo. Pero no puede darse de baja porque sabe que sería despedida fulminantemente de la empresa y con ello caer sobre las garras de exclusión más absoluta.
Con los 540 euros que gana, no tiene ni para pagar el alquiler de un piso. Y a su edad, ha tenido que volver a vivir con su madre después de huir de las garras de la violencia de género. Para colmo, fue sancionada un mes sin empleo y sueldo por denunciar en Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba que un usuario se masturbaba delante de ella, según una representante sindical de Cádiz. La amonestaron porque el contrato que rige la ayuda a domicilio entre el Ayuntamiento cordobés y Clece, la empresa de Florentino Pérez, existe una cláusula que prohíbe a las trabajadoras tener ningún tipo de contacto con la institución municipal, quien recibe de la Junta de Andalucía 13 euros por cada hora de ayuda a domicilio, de los cuales menos de cinco van para Manoli y ocho para Florentino Pérez. Un negocio redondo.
O lo que es lo mismo, en el caso de la gestión privatizada, el 60% del dinero público que la Junta de Andalucía dedicado a dependencia va a parar a empresas como las del multimillonario Florentino Pérez, mientras que las mujeres que prestan el servicio padecen ansiedad, estrés y unas condiciones laborales de semiesclavitud. Esta cuenta sale de los 13 euros la hora que la Administración autonómica destina al servicio, y los 4,90 euros que aseguran recibir las trabajadoras.
En Cádiz capital desarrolla su tarea Rosario, una mujer que fue amenazada con un arma por un usuario. O María, que haciendo la comida se encontró por la espalda un cuchillo sostenido por un enfermo de esquizofrenia que la quería matar. Ambas denunciaron los hechos a la empresa que se está forrando a costa de la Ley de la Dependencia, pero nada quisieron hacer para dar seguridad en el trabajo a estas dos trabajadoras.
En Almodóvar del Río (Córdoba) vive Juana, una mujer que, junto al resto de sus compañeras, raro es el mes que cobra a mes vencido. Últimamente ha estado cuatro meses sin cobrar: no le ha podido comprar el material escolar a sus hijos, le han cortado la luz, el agua, sus hijos han comido gracias a su familia y vecinos y el banco la llamaba día sí y día también para saber qué pasaba con la hipoteca. Juana cobra un sueldo digno y tiene jornadas laborales dignas, ya que el servicio en este pueblo es de gestión pública, pero sin embargo el problema radica en que la Junta de Andalucía no considera prioritario hacer la transferencia del dinero de manera regular para que estas mujeres puedan trabajar sin pensar que al salir tendrán que acudir a pedir alimentos a Cáritas.
Son sólo cuatro nombres de las casi 20.000 mujeres que solamente en Andalucía se dedican a prestar una ley aprobada hace 10 años por José Luis Rodríguez Zapatero y que estos días el PSOE de Susana Díaz intenta vender como un triunfo de sus políticas a favor de las mujeres, que han sido y son las grandes cuidadoras de las personas dependientes en España.
Sin embargo, este discurso falsamente a favor de las mujeres olvida que la Ley de la Dependencia ha recaído nuevamente sobre las mujeres, sobre las más pobres, que son quienes la prestan. Mujeres víctimas de violencia de género, madres que cuidan a sus hijos en soledad, mujeres que ingresan en casa el único sueldo después del despido de su pareja, mujeres sin formación y por tanto sin posibilidad de obtener un mejor empleo. Mujeres que se convierten en carne de cañón para la explotación de la que se nutren muchos trabajos de cuidados.
Existe la falsa creencia de que el feminismo no tiene que tener clase social, de que Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, tiene las mismas necesidades que Manoli, que se levanta cada día con fibromialgia para ganar 540 euros por cuidar a personas dependientes. La Ley de la Dependencia es la viva muestra de que el feminismo tiene que tener clase y de que cuando se legisla en nombre del feminismo obviando a las mujeres pobres, privatizando servicios para enriquecimiento de las grandes multinacionales, se profundiza más en la desigualdad de género y en las condiciones de explotación que las mujeres sufren en el ámbito laboral.
Hoy en Jaén, Susana Díaz, en compañía del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, lanzará loas a una ley que se nutre de mujeres empobrecidas, explotadas, y con la que han salido ganando empresas como la de Florentino Pérez, que encuentran en este feminismo para ricas a su mejor aliado para seguir explotando a las mujeres y aumentar su infame tasa de beneficio, aunque eso sí, ahora bajo una falso eslogan de liberar a las mujeres (excepto a las mujeres pobres) de los cuidados de las personas dependientes. Si empobrece, no es feminismo. Y si empobreces, no eres feminista.

jueves, 15 de diciembre de 2016

“La industria farmacéutica lo compra todo”

Federico Relimpio Astolfi es especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Acaba de publicar su primer libro, KOL Líder de Opinión (editorial Anantes), presentado la semana pasada en la capital hispalense. De sus páginas emana la realidad cotidiana de un sistema sanitario asfixiante pero, sobre todo, describe cómo la industria farmacéutica dirige, a través de la formación, los congresos y las revistas científicas, y la creación de líderes de opinión que posteriormente influirán en la autorización y prescripción de los nuevos medicamentos.  
Según explica, no es una autobiografía pero está basada en hechos reales: "La ficción sólo es la forma en la que he reunido y combinado los hechos para exponerlos". Aunque sus páginas pintan estampas muy realistas del ámbito hospitalario, el epicentro de su novela es la industria farmacéutica y su relación con los profesionales médicos. Relimpio deja claro que la industria farmacéutica, como tal, "es benéfica y necesaria pues desarrolla medicamentos que han convertido procesos como infecciones graves, la diabetes o el sida, que eran sentencias de muerte, en problemas crónicos".
Salvado el concepto, Federico explica cómo desde la década de los 80 el poder del sector se multiplica y su radio de acción también. "La industria farmacéutica lo compra todo", resume. Así, " abarca cuotas de influencia, desde las sociedades científicas, las personas que la componen, los foros y las revistas de cada especialidad", afirma. En general, traslada esa sensación de haber vivido muchas batallas y verlas ahora con cierta perspectiva. Batallas científicas junto a laboratorios que llevaron su firma a Diabetes Research and Clinical Practice, New England Journal of Medicine, Clinical Nutrition o Diabetes Medicine.
Para Federico, esta relación se construye desde el principio de la vida profesional. "Una vez que dejas las aulas universitarias, la formación está encomendada en buena parte a la industria farmacéutica. Si vas a un congreso organizado por una sociedad científica cuya fuente de financiación es en gran medida dicha industria, comprobarás que el que paga manda y tiene una influencia impropia sobre conferenciantes, temarios, etc.". De este modo, "uno empieza confiadamente hablando de Ciencia y al final se acaba hablando de las bondades del producto que se quiere vender en ese momento", explica. Todo en paralelo al propio desarrollo como clínico.
"Desde que eres residente, te van a seleccionar y te promocionan. Te ponen en contacto con líderes de opinión del extranjero, vas a más charlas, participas en foros, conferencias, adquieres formación y vas cobrando por ello". Poco a poco, según explica, la relación se vuelve más explícita. "En un momento dado, cuando vas a dar una charla, los hombres de alpaca o las mujeres trajeadas te dicen que sería conveniente que tal trabajo fuera soslayado o que tal cuestión no es conveniente o que hay otros que son más interesantes...". Para Federico, ese fue el momento de línea roja: "Algo olía mal y yo me bajé ahí, pero muchos se quedaron".
Quizás la cuestión más importante no es la legitimidad de las relaciones corporativas con los profesionales de su entorno sino hasta qué punto esas relaciones se traducen en mordida directa en los presupuestos públicos de Salud. El autor cita un ejemplo de su ámbito, los tratamientos para la diabetes: "Hay una estrategia dirigida para introducir nuevas terapias cuya población diana es el 3% de la población". "Cuando te das cuenta de que el 80% del presupuesto para fármacos orales en diabetes en algunos servicios de salud se viene consumiendo en medicamentos de aparición reciente y dudosa ventaja comparativa, como son las gleptinas, te preguntas por obra de quién ha ocurrido eso". En el fondo no es corruptela pues el médico sólo ha ido a congresos de su especialidad. "El que realmente ha hecho de motor de todo esto es el líder de opinión, el que yo describo en la novela y que forma parte de una palanca mucho más grande: la industria farmacéutica".
Esos líderes de opinión firman artículos científicos de impacto y consensos que se presentan ante la Administración como la evidencia científica que sustenta o debe inducir la toma de decisiones. Diabetes, gripe A, vacuna del VPH son algunos ejemplos. Pero ¿cuestionar eso no es cuestionar la evidencia científica? Para Relimpio, "la evidencia científica debe incluir más datos". El endocrino no niega que la evidencia científica ha de seguir manejándose como tal; pero cree que "a la hora de ser utilizada como palanca de decisión en un Ministerio deberían incluirse otros elementos, máxime en tiempos de crisis". Y pone un ejemplo: "si yo para dar un medicamento tengo que prescindir de profesionales de enfermería especializados en diabetología o reducir servicios en atención primaria, quizás no esté haciendo un buen negocio".
Para Federico, es un círculo vicioso y complejo. "El Ministerio aprueba unos fármacos y posteriormente la legión de la industria farmacéutica va a moverse puerta por puerta a los consultorios, llevando a los médicos a viajes y actos de formación con el dinero de sus beneficios, procedente de tus impuestos. De hecho, esas labores se hacen en jornadas consideradas días libres para formación científica, pero ¿qué formación?, ¿financiada por quién? Por la industria, ¿Para conseguir qué?", se pregunta. Eso también determina la propia práctica de la medicina. Así, el mundo del medicamento, la prescripción y la farmacología es lo que copa la formación y la práctica del sanitario. Se ha convertido a la atención primaria en emisores de recetas. " No se ha movido un dedo para que el médico salga de su condición de oficinista y se prestigie verdaderamente frente a la población, encontrando un contrapunto al especialista y haciendo una medicina verdaderamente integral".

Prescripción de novedades

Quizás y parafraseando mantras cotidianos, se le ha dado a la industria un privilegio y un prestigio por encima de sus posibilidades. Según sus datos, "el porcentaje de prescripción de novedades terapéuticas de España frente a Alemania o Inglaterra es de vergüenza". Es decir, nos damos mucha prisa en incorporar lo nuevo, lo caro, pero no siempre lo más oportuno. En su opinión, "hay que sacar al médico de una mentalidad excesivamente farmacológica cuyos resultados son matizables, para darle aire a la asistencia personal y mejorar la enfermería comunitaria, que tienen que estar mejor coordinadas". Federico subraya: "aquí practicamos una medicina que se basa en la figura patriarcal del médico".
"Cuando yo entré de líder de opinión, se me recluta justamente para el lanzamiento de la  repaglinida, que hoy es un fármaco menor, pero entonces se consideraba que iba a comerse el mundo". Tenía entonces treinta y pocos años y Federico en ese momento estaba satisfecho con su creciente labor. "De repente estás en todos lados ­y te reclutan para hablar sobre una nueva molécula, pero te dicen que quieren saber qué vas a decir y empiezan aconsejarte si es mejor decir algo de tal o cual manera, hasta incluso pedirte no citar un trabajo concreto", afirma, con otra sentencia añadida: "Yo ahí me bajé del carro". Es importante tener conciencia de lo que se gasta, de la sostenibilidad del sistema, de la conciencia de formar parte de una organización. Esa conciencia no es algo generalizado, según Relimpio. De hecho, recuerda cómo en un congreso reciente introdujo el debate sobre la sostenibilidad del sistema y la gestión del gasto farmacéutico y "un compañero, relevante jefe de Servicio, me dijo que eso excedía el campo de actuación clínica, a ser un problema político". "Claro -subraya el doctor Relimpio- él era un líder de opinión".

martes, 13 de diciembre de 2016

Un documental muestra la lucha de las familias del Cono Sur por educar a sus hijos

La Sala Josefina de la Torre del Teatro Cuyás acoge el viernes 16 de diciembre a las 19.00 horas el preestreno de Laderas de miel, proyecto documental del realizador Iván Martín.
Laderas de miel, que se estrenará el próximo 19 de enero en el Edificio de Humanidades de la ULPGC (Campus del Obelisco), pretende cambiar la percepción estereotipada que la sociedad tiene de las familias del Cono Sur de la capital grancanaria, mostrando sus esfuerzos por ejercer, de forma responsable y pese a la falta de recursos, la tarea parental, una lucha que para los autores del largometraje constituye la verdadera miel, el lado más dulce de esas laderas.
El proyecto ha sido realizado con carácter altruista, por profesionales de diversos ámbitos, mayoritariamente jóvenes y con una importante sensibilidad social.