jueves, 19 de octubre de 2017

Papa Francisco: “Evitemos presentar el hambre como una enfermedad incurable”

Cuando el número de hambrientos va en aumento, y los conflictos y el cambio climático amenazan con dejar atrás u obligar a emigrar a millones más, no caben las denuncias de cara a la galería ni las palabras medidas para evitar comprometerse. Es el mensaje que el papa Francisco ha enviado este lunes en la sede de la agencia de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), ante los ministros de agricultura del G-7. "Está en juego la credibilidad de todo el sistema internacional", ha advertido el Pontífice.

Especulación con el comercio de alimentos, acaparamiento de tierrasrecortes en la cooperación... En un discurso moderno, alineado con lo ya expresado en intervenciones anteriores, el Papa ha abordado sin ambages prácticamente todas las cuestiones que sobrevuelan el debate sobre la erradicación del hambre, sus causas y consecuencias. "Evitemos presentarla como una enfermedad incurable", ha demandado.
En la celebración del día mundial de la alimentación, dedicado a la relación entre la falta de alimento y las migraciones, Francisco se ha referido a las "raíces" del problema: la violencia y el clima. Por eso ha instado a las autoridades mundiales a remediar el tráfico de armas y trabajar por la paz. Y de nuevo ha interpelado a la comunidad internacional: "¿De qué vale denunciar que a causa de los conflictos millones de personas sean víctimas del hambre y de la desnutrición, si no se actúa?".
También ha ensalzado el Acuerdo de París contra el cambio climático "del que por desgracia algunos se han retirado", ha dicho, en clara alusión a Estados Unidos y ha pedido un cambio en los estilos de vida, en los criterios de producción y en el consumo de alimentos. "Cualquier discurso serio" sobre la seguridad alimentaria y la migración, según el Papa, tiene que partir de estos presupuestos.
La semana pasada se reunían en el mismo lugar, en la sede romana de la FAO, gobiernos, representantes del sector privado y ONG y asociaciones ciudadanas, campesinas e indígenas de todo el mundo para debatir sobre la forma de asegurar una alimentación suficiente y sana para todo el planeta. Y este lunes, el discurso de Francisco ha coincidido en gran medida con las denuncias de ese último grupo
Por ejemplo, el Pontífice ha condenado el acaparamiento de tierras —"no es lícito sustraer las tierras cultivables a la población, a veces con la complicidad de quien debería defender los intereses del pueblo" de forma directa, sin recurrir a matices semánticos ni referirse a bienintencionadas medidas para evitarlo. "Es necesario alejar la tentación de actuar en favor de grupos reducidos de la población", ha insistido ante decenas de diplomáticos y representantes gubernamentales, al tiempo que denunciaba la corrupción administrativa que en ocasiones se traga la ayuda externa.
El Papa ha ensalzado el aumento de la producción mundial de cereales como ejemplo a seguir. Como la forma de trabajar atendiendo a las necesidades alimentarias, y no a la obtención de beneficios. "Los recursos alimentarios están frecuentemente expuestos a la especulación, que los mide solamente en función del beneficio económico de los grandes productores o las estimaciones de consumo", ha criticado de nuevo.
En sintonía con lo expresado por el director general de la FAO, José Graziano da Silva, y por algunos de los ministros del G-7 que han intervenido después, Francisco ha apostado por proyectos de desarrollo rural que generen empleo y protegan a la población de las crisis medioambientales, para que la migración no sea la única salida de millones de personas. Pero ha exhortado a todos a mojarsemás. No es aceptable, "atrincherarse detrás de sofismas lingüísticos", reduciendo así la diplomacia "a un ejercicio estéril para justificar los egoísmos y la inactividad". Lo que hace falta, según el Papa, no es tanto piedad —"la piedad se limita a la ayuda de emergencia" como justicia.

miércoles, 4 de octubre de 2017

SOBRE LO DE CATALUÑA Y EL RESTO DE ESPAÑA

JORGE LARA (ABOGADO)
Tremenda preocupación por lo acaecido estos días, aunque claro está que tiene raíces lejanas. Por eso también, preocupación y revisión por lo que hemos hecho o dejado de hacer entre todos para llegar a este punto. Y con muchos flancos y facetas por abordar, porque todavía podría ir a peor. Algunas reflexiones.
PARTIDA DE AJEDREZ EN CATALUÑA
No tengo más que unos conocimientos rudimentarios de ajedrez, pero lo de estos días me ha recordado a esas situaciones en que por demérito propio o acierto del contrario te encuentras en una situación en que hagas lo que hagas vas a perder una pieza importante, y sólo te queda elegir cuál sacrificar y tratar de perder esa ficha comiendo una del contrario. La torpeza del Gobierno central y el acierto de los independentistas ha sido llegar a esa situación límite. Ante la celebración ilegal de un referéndum pro independencia, el Gobierno, o dejaba celebrarlo limitándose a no considerarlo válido y entonces perdía (o parecía perder) su consideración de garante de la ley y las resoluciones judiciales, o trataba de que no se celebrara pero se enfrentaba a situaciones que iban a ser utilizadas (lo están siendo) como testimonio de represión antidemocrática.
La jugada, de momento, les ha salido genial porque realmente no se impidió la celebración y consiguieron sus fotos (aunque han circulado varias falsas). No sé si porque no había capacidad de cerrar todos los colegios, ni cuánto influyó la evidente pasividad de la mayoría de los mossos, o si tras los primeros incidentes más graves se dio marcha atrás... pero lo cierto es que la trampa, el anzuelo, el señuelo de los independentistas fue tragado por el Gobierno. No digo que fuera fácil decidir, porque es fácil opinar a toro pasado y en el último momento las opciones son más limitadas. ¿Se podría haber optado sólo por el bloqueo informático para poner en duda los resultados, el censo, el recuento...? ¿Haber esperado a si se atrevían con eso a declarar la independencia y actuar entonces contra los cabecillas? En cualquiera de los casos los independentistas iban a legitimar su decisión de independencia: 1) O por el resultado (si se hubiera dejado votar) porque les bastaba según su pseudo ley un voto más y sólo iban a participar independentistas y los que de buena (pero ingenua) fe, votando (aunque fuera que no) daban cobertura de pluralidad al falso referéndum; 2) O por la denuncia de la intervención legal del Estado como represión, y que además, en este caso, no puede evitar que se de un resultado favorable al sí entre los participantes.
Y, como en toda partida de ajedrez, los peones han sido los más utilizados y sacrificados. Los ciudadanos que han querido ir a votar (aun a sabiendas de que era un acto prohibido e ilegal pensando que defendían la democracia), y los agentes del orden que tenían el deber de cumplir sus órdenes. Entre los votantes creo que hay que distinguir entre los que ya están (desde hace tiempo) emocionalmente abducidos por la idea quimérica de la independencia, y aquellos que de buena fe entienden que votar es una forma de encauzar la situación. Tal vez sí fuera esa forma, si se dieran las condiciones, la información correcta y completa de las consecuencias, y si hubiera compromiso de aceptar el resultado por los independentistas, que me temo que no. Esta votación, por su planteamiento, no era democrática ni legal.
La partida de ajedrez no ha terminado, y podría reconducirse, pero quizás haya que pensar al menos en estos elementos.
VIOLENCIA - NO VIOLENCIA
Los independentistas han jugado y maquillado su imagen para aparentar ser nuevos adalides de un planteamiento pacífico, supuestamente no violento en defensa de altos ideales de libertad, democracia y bla, bla, bla. Se han querido identificar con otros movimientos históricos de derechos humanos. Pero si se analiza con seriedad, lo evidente es que son un lobo que se ha puesto la piel de cordero. Primero por su planteamiento totalitario. Es totalitario que siempre que hablan se arroguen la representación de la totalidad del pueblo catalán. Es totalitario que siempre hablen de Cataluña como una realidad distinta de España, cuando históricamente (quieran o no) Cataluña es una parte de España desde hace cinco siglos. Es totalitario que califiquen de traidores, fachas, vendidos etc. etc. a quien no piensa como ellos; y no sólo califiquen, sino que como está constatado hayan llegado personal e institucionalmente a agresiones, coacciones, amenazas, multas... ¿Sería el siguiente paso la depuración, expulsión (y que sé yo) de los "disidentes"? En absoluto la posición independentista es claramente unánime en Cataluña, ni siquiera claramente mayoritaria como para poder considerarla al mismo nivel de las víctimas de la segregación racial, de la colonización, de la invasión que han sufrido colectivos o pueblos del mundo. Pero las imágenes de violencia han realzado o confirmado para muchos sus engañosas tesis.
Y sí, la no violencia es legítima, y desobedecer una ley injusta es legítimo, pero aquí la ley injusta era la aprobada ilegalmente por el Parlamento catalán. Evidentemente hay que lamentar los episodios (según los datos objetivos parece que aislados) y las heridas que han sufrido todas las personas el día 1 de octubre. Tanto los ciudadanos como los agentes de la autoridad. Hemos visto también imágenes contundentes de agresiones, insultos y amenazas a policías y guardias civiles. Pero es evidente que algunos querían la foto del ejercicio de la fuerza, y para conseguirla pasaron de una resistencia pasiva a una resistencia activa que conlleva el choque y las consecuencias que sabemos. Si la resistencia hubiera sido realmente pacífica y pasiva, con seguridad no habría habido ningún herido. Si en algún caso algunos agentes se hubieran excedido lo determinarán los tribunales. Pero tanta responsabilidad, o más, tienen los que han empujado a ciudadanos a ponerse de escudos humanos de un acto ilegal y a convencerles de la bondad beatífica de su acción. Y es más, lo tremendamente peligroso es que se está alentando un clima en el que muchos van a considerar justificado y legítimo la creación de una ETA catalana. Las imágenes que estamos viendo de jóvenes envalentonados enfrentándose a los cuerpos y fuerzas de seguridad están calentando la olla exprés y generando el vapor para que estalle una violencia organizada terrorista. Y se creerán justificados porque se habrán creído la mentira independentista.
EMOCIÓN y SENTIMIENTOS FRENTE A RAZÓN
En toda esta problemática, porque en esencia el nacionalismo es eso, rezuma la pura emoción romántica. Mezclada, como en la parábola del trigo y la cizaña, con unas ideas e ideales positivos: autogobierno, protagonismo de los ciudadanos, descentralización, control del poder...
Algunos catalanes se sienten heridos, despreciados, desafectados del resto de España. Sentimientos que son, en buena parte, fruto de la manipulación informativa y de la corrupción educativa inyectada durante años. Cataluña no es tan rica como antes, pero sigue siendo de las regiones más ricas. En definitiva, victimismo. Si uno se considera víctima ya está justificado.
Y ese caldo de cultivo del odio genera también sentimientos en el resto de España, ¿o es que no hay que respetar los sentimientos del resto de españoles? Muchos españoles también se sienten injustamente tratados, acusados, despreciados. Sentimientos que fácilmente también entran en bucle y en espiral creciente. Así que, en el resto de España surgen ideas de boicot a los catalanes, "que se vayan", "a por ellos oé" etc. etc. Lo que a su vez retroalimenta el victimismo de los independentistas y hace aumentar su base social, porque se da el mensaje que confirma la hipótesis falsa de partida.
¿Quién pone freno a los sentimientos desbocados? Los que NO desvinculan los sentimientos de la razón, ni de la historia pasada, ni del proceso histórico que va hacia un mundo sin fronteras. Y en el resto de España no podemos caer en la trampa independentista de considerar que todos los catalanes lo son y que les despreciamos a todos, porque entraremos en su juego y será un caso de profecía autocumplida. No debemos dejar abandonada ni indefensa al, al menos, 50% de la población residente en Cataluña. El independentismo era y es minoritario y puede volver a serlo más si logramos inyectar razón y no sólo emoción adulterada.
FÚTBOL, BARÇA Y PIQUÉ
Y en un tema tan emocional y pasional, un catalizador eficaz es el fútbol. Es curioso que muchos de los que acusaban a Franco de utilizar el fútbol plagien con tanta desvergüenza ese estilo. Llevan tiempo los nacionalistas (catalanes, vascos, españolistas...) convirtiendo un espectáculo deportivo en escaparate de enfrentamientos ideológicos. El Barça, más que un club, pero sólo de una parte de sus socios y seguidores. El resto de los socios y aficionados debería movilizarse contra esa utilización partidista del club de sus amores. El Barça de nuevo irresponsablemente ya está barajando la posibilidad de jugar en otra liga; no esperarán que les acepte la francesa.
¿Y Piqué? Creo que no ha dicho que votaría independencia, sólo que se deje votar, y aunque lo hiciera tiene derecho a pensarlo y expresarlo. Acosarlo y forzarlo a abandonar la selección sería un error, una muestra más que haría crecer el victimismo y el deseo de separarse a muchos catalanes del resto de España. Ha habido otros deportistas que sí se han negado a jugar con la selección española por sus ideas políticas. Piqué siempre ha mostrado compromiso como jugador, y debería valorarse eso y sólo eso.
IZQUIERDA Y NACIONALISMO. IZQUIERDA Y BURGUESÍA CATALANA.
Afortunadamente salieron en los últimos meses y semanas algunos grupos y personas de izquierda que se han opuesto a los planteamientos independentistas. La izquierda normalmente es internacionalista, pero hay grupos de izquierda heterodoxos en esta materia; o tácticamente se alinean en posturas nacionalistas, o verdaderamente piensan que es más fácil alcanzar sus planteamientos en un espacio territorial más reducido. Pero eso pervierte el verdadero sentido de la izquierda, porque, como en este caso, se ponen por delante "los míos" a mis iguales en otros territorios de España y del mundo. Como en la I Guerra Mundial, los nacionalismos quebraron la unidad internacional de la clase obrera y hacen que se olvide la constatación de Salvador Seguí "el noi del sucre": "El que explota en Cataluña es el mismo que explota en Madrid".
Y lo llamativo es que esa pretendida izquierda independentista no duda en abrazarse a la burguesía catalana en esta estrategia rupturista. Probablemente para darle el abrazo del oso. Es patente la sangría de votos y votantes de la antigua CIU, motivada tanto por su envejecimiento y corrupción, como socavadas sus bases por ese creciente coqueteo con el nacionalismo independentista a lo largo de estos años, hasta que se ha entregado de manera suicida en sus brazos. Último recurso y coletazo que sólo va a confirmar su desaparición o irrelevancia en breve.
IGLESIA Y NACIONALISMO
Es una corrupción moral que entre los católicos catalanes se pervierta el sano y natural amor a la patria, a la tierra donde uno ha nacido, con posturas ideológicas y políticas que mitifican y endiosan esa patria convirtiéndola en factor de división. Es decir, lo contrario de la unidad y solidaridad que proclama la Iglesia. La inculturación del Evangelio, concepto y criterio válido, no puede convertirse en coartada moral a quien de hecho no sigue el Evangelio y acepta posturas políticas que no miran por el bien común. El desierto avanza en la Iglesia que cae en la tentación del nacionalcatalanismo.
PISTAS DE SALIDA
Lógicamente no hay soluciones fáciles. Se intuyen criterios, pistas... Hay que enfocar bien. Si lo enfocamos sólo en Cataluña, realmente estaríamos desenfocando. El problema de la democracia, del control y persecución de los corruptos, del trabajo, de la explotación, de la desigualdad, del poder de bancos, multinacionales... existe en toda España y en el resto del mundo, claro. Las instituciones políticas se han demostrado ineficaces y hasta complacientes con muchas de estas realidades injustas. Hay un déficit de legitimidad y de herramientas democráticas. ¿Por qué no afrontar estos temas en común? ¿Por qué no dialogar y valorar propuestas comunes, en igualdad para todos los españoles? ¿Por qué no hacerlo dejando de mitificar conceptos abstractos, como independencia, nación, estado federal, república, monarquía..., como si adoptar una u otra forma conllevara la solución a todo?
Hablemos antes de los contenidos y adoptemos luego las formas institucionales más acordes a los tiempos actuales y a unos principios básicos: Solidaridad, encuentro, diálogo, bien común, igualdad, libertad, autogestión, cultura de la no violencia ... Por ahí sí puede haber salida. Sólo así podremos alterar las reglas de esta partida de ajedrez que busca el enfrentamiento entre dos maniqueas facciones (blancos y negros), cuando, en realidad, la partida debería plantearse como en aquella genial viñeta de Quino, como la unión del pueblo: de los peones y del resto de figuras sociales (blancas y negras) solidariamente contra los que le oprimen.

martes, 26 de septiembre de 2017

EDUCACION PARA TODOS


Conciertos y desconciertos con la
escuela católica
Manu Andueza (B)
Ante los inciertos resultados de las elecciones
y los absurdos comentarios electorales
sobre conciertos con la escuela católica, se me
ocurren unas reflexiones que me corroen
por dentro y urgen por salir para generar un
debate positivo y propositivo.

1.- ¡Ay de vosotros si los fundadores levantaran
la cabeza! No puedo menos que gritar que la
escuela católica nació con vocación de pública y
para todos, especialmente para los que no tenían
escuela. Hoy parece que estamos en el bando
contrario al de los fundadores de las instituciones
escolares cristianas. Seguro que más de uno nos
daría alguna que otra colleja... Por lo tanto, la
disputa estatal-concertada es de lo más estúpida
y carente de sentido.

2.- Recordemos del Educar(NOS)
anterior lo dicho por la Iglesia en el nº 9 de la GE del
concilio: la escuela cristiana ha de preferir a
los pobres en bienes temporales, a los privados del
afecto y ayuda familiar y a los ajenos al don
de la fe. Si así fuera, ningún gobierno, ni de
izquierdas ni derechas, ni de arriba ni de abajo
tendría el más mínimo problema con dicha
escuela.

3.- Si algo ha de destacar en un educador es que lo
sea por vocación y por convicción. Lo primero
invita a lo segundo y lo segundo completa lo
primero; porque introduce el elemento justicia, el
presentimiento y la certeza de que la educación
es el mejor camino para construir un mundo
más justo y humano. Y para ello hay cosas que
cambiar. ¿Hablará de esto también el Libro
Blanco?

4.-Yo quiero considerar 5 elementos en la escuela:
aprender a aprender, abierta a la realidad,
capacidad de leer el mundo, desde el sufrimiento
humano y, dar la palabra. Desde aquí se debería
articular una buena formación del profesorado
y tal vez no fueran necesarios libros blancos,
negros o arcoiris. Una formación que dura toda
la vida tiene un sentido y un horizonte claro.

5.- La triste sensación de que nadie toma en serio
la educación sigue planeando sobre este país.
¿Dejará de ser moneda de cambio de intereses
y especulaciones rastreras? Tal vez, la única
respuesta sea organizarnos y educarnos nosotros
mismos para poder ofrecer otra escuela tan
posible pero aún más necesaria.

Un relato desde el Vaticano
José Luis Corzo
He caminado demasiados años por el
desierto, seguro del agua profunda que tenía
que estar bajo la arena. La presentía en ciertos
maestros de escuelas marginales, o cuando oía
decir que la vocación educativa de un cristiano
son los pobres (especialmente)..., como repite
el estribillo escolapio, aunque cambie mucho
la estrofa. Por eso abrimos la Casa-escuela
Santiago Uno en Salamanca (1971) y por eso me
estudié muchas veces aquella breve declaración
del concilio Vaticano II sobre la educación
(Gravissimum educationis 1965: GE) y aquel
otro texto romano posterior, aún más explícito
(La escuela católica1977: EC). Ambos aseguran
que pobres, huérfanos y no creyentes
son los favoritos de cualquier escuela católica que se
precie. Pues bien, ahora, para celebrar las bodas
de oro del concilio, me he empleado a fondo
en una jornada madrileña entre las facultades
de Educación y Teología de la Pontificia de
Salamanca. Además, en el 71 de Educar(NOS), ya os dije que
El Vaticano II aún enseña algo
sobre educación; y, por fin, he publicado en la
revista Vida Nueva (7.11.2015) un largo artículo – pliego
lo llaman – para Repasar la lección del
concilio y poder releer la GE
más fácilmente en una nueva traducción mía.
Lo que ya no tenía tan claro era si
acudir o no a otra celebración, mundial, de la
GEque organizaba la Congregación vaticana
de Educación Católica: un magno congreso
titulado “Educar hoy y mañana, una pasión que
se renueva” (18-21 de nov.). Me daba miedo,
porque el dichoso dicasterio
– así llaman a los ministerios del Papa – era una parte bien árida
de mi desierto postconciliar. De hecho (tras
EC de Pablo VI) ha publicado 7 largos y arenosos
documentos más: 5 bajo Juan Pablo II y otros 2
bajo Benedicto XVI; en ellos, los pobres, si salen,
¡de comparsa!
Al fin, me armé de mis mejores recuerdos
juveniles (pues con 22 añitos estuve en la Plaza
de san Pedro viendo clausurar el concilio) y
volví a Roma. Fue un mal trago, pero con un
postre delicioso inesperado.
Si la medicina se hubiera dedicado a
elogiar la salud – como dice mi compañero
Jesús Sastre – aún estaríamos en Hipócrates;
pero avanza porque combate las enfermedades.
Eso mismo debería hacer la Pedagogía, en vez
de manosear tanto los ideales y la teoría, como
hizo este congreso. Que si la identidad católica,
que si el liderazgo de sus protagonistas, que si
los problemas (ahora que se acaban frailes y
monjas en los colegios), que si el futuro... y,
sobre todo, lo que nunca falta: unos que dan y
otros que reciben la supuesta educación, como si
fuera un producto. ¡Ni siquiera hemos superado
definitivamente con Paulo Freire la educación
bancaria!
A ratos también fue una alegría casi ver
algunos testimonios de auténtica educación
de urgencia; y hasta oír al superior general de
los escolapios citar en un par de ocasiones el
menospreciado punto 9 de GE sobre pobres,
huérfanos y no creyentes, que casi nadie cita. De
hecho, tampoco nadie citó en todo el congreso
el otro párrafo incendiario – el 58 – de EC
que advierte sobre el contratestimonio que le supone a
la Iglesia educar a una clase ya privilegiada, pues
“la fortalece frente a la otra en un orden social ya
bastante injusto”. Analizarlo hubiera merecido un
congreso, en vez de asegurar una y otra vez que
la católica es la educación integral, que ya suena
a hueco.
Pero llegó el último día y el Papa en
una audiencia multitudinaria escuchó algún
testimonio – como el de un escolapio senegalés
(también en estas páginas) – y, sin papeles,
respondió a tres preguntas:
1ª, ¿qué hace ser verdaderamente cristiana una institución?

2ª, ¿qué significa promover y vivir esa famosa “cultura del
encuentro”?

Y 3ª, ¿qué hacer los educadores para
construir la paz en esta “tercera guerra mundial a
trozos”?

Como quien no quiere la cosa, Francisco
nos adelantó por la izquierda, también a mí
y, desde luego, al Congreso entero, cuyos
responsables ya pueden dimitir:

1º, una escuela será católica si aporta
humanidad, pues esa es la convicción cristiana:
que Dios asumió todo lo humano: “y no hagáis en
clase proselitismo, nunca, nunca”, sino aportad
valores humanos; la trascendencia es uno de ellos
y toda cerrazón deja de ser humana (como el neo-
positivismo que hoy domina la escuela).

2º, esta educación resulta elitista y
selectiva, como una ventaja de los países y
personas de cierto nivel o capacidad. En vez de
acercar a los pueblos, los aleja, como a los ricos
de los pobres y a una cultura de las otras. Una
vergüenza; la educación pertenece a todos. Y se
ha roto el lazo educativo entre familia, escuela y
Estado. Es horrible. Hay que volver a empezar,
porque hay mucha energía educativa fuera de
la escuela formal (que huele a dinero), como en el deporte, la
música, los barrios...

3º, dejad los lugares donde ya hay muchos
educadores e id a los suburbios;
o por lo menos, ¡dejad la
mitad! Buscad allí a los pobres
y necesitados; tienen algo
que falta a los jóvenes de los
barrios más ricos: experiencia
de supervivencia, incluso de
crueldad y hambre, de injusticia.
Tienen la experiencia de una
humanidad herida, como la del Crucificado. Pero
no vayáis a ellos por beneficencia, a enseñar
a leer, a dar de comer... ¡no! El desafío es que
crezcan en humanidad e inteligencia, en valores
y hábitos, para seguir adelante y darnos desde la
periferia realidades que nosotros, en el centro,
ignoramos. De ellos vendrán las nuevas ayudas,
los nuevos valores, y las nuevas personas capaces
de renovar el mundo. La mayor tentación de las
guerras son los muros y nuestro mayor fracaso
es educar “dentro de los muros”, en una cultura
selectiva, segura, tras la muralla de un sector
social muy acomodado que ya no avanza.
Nos deseó buen apetito, porque ya era la
hora de comer del sábado 21 de noviembre, y me
sorprendí aplaudiendo como un chaval entusiasta;
o como aquel otro seminarista que fui en 1965,
sobre la columnata de Bernini, viendo a Pablo VI
despedir a más de 2000 obispos que se disponían
a abrazar – y no condenar, como antes – al mundo
moderno. Era otra época, ahora recuperada por
Francisco con un plus; ya me había dado cuenta
en julio de 2013, cuando le aplaudí yo solo en mi
casa ante el televisor, al verle en Lampedusa. Ya
no era abrazar la modernidad – que en 50 años
no acaba de superar la exclusión – sino abrazar
también, y más, la humanidad herida y pobre.
Así que me siento reconciliado con el
desierto que guardaba su agua y, reconfortado tras
la larga travesía, he vuelto a saborear el sencillo
relato de Hanna Arendt cuando, muerto Juan
XXIII, en un café romano le dijo una camarera:
“pero señora ¿no se habían dado cuenta de que
elegían papa a un cristiano?”.


domingo, 24 de septiembre de 2017

UN CUMPLEAÑOS EN LA LUCHA


DESDE ESTAS PAGINAS FELICITAR EN ESTE CUMPLEAÑOS A LA ASOCIACIÓN DE PARADOS BREGANDO ESPERANZA.
POR SU LABOR DE TODOS ESTOS AÑOS.